Blogia
ING. JULIO MENDIETA B.

Oferta y ajuste en Comercio Exterior

 
El aumento de las importaciones coincide con el aumento del precio del petróleo y el incremento del gasto público.
Al cierre de un ejercicio, la oferta de bienes y servicios en una economía  es igual a su utilización. Es decir, la oferta y la demanda son iguales al final de un período determinado.
Esta oferta agregada está conformada por la producción interna más las importaciones. Por lo tanto, los agentes económicos demandan tanto bienes y servicios de producción nacional como importados. En el caso del Ecuador, las importaciones desde  2000 hasta 2004 se mantuvieron en un promedio de  23por ciento del total de la oferta agregada.
Desde  2005 esa composición comenzó a variar, promediando 24,5 por ciento  durante los dos años siguientes.
Este aumento de las importaciones coincide con el inicio del incremento del precio del petróleo en los mercados internacionales y el paralelo aumento del gasto público ante la mayor disponibilidad de recursos. 
Conforme el petróleo seguía aumentando, la capacidad de gasto se incrementaba. Es así como durante estos dos últimos años las importaciones como porcentaje del total de la oferta agregada llegó a representar en promedio el 28,8 por ciento.
Es decir, que la sociedad en su conjunto demandó casi USD 29  en importaciones por cada USD 100  que se ofertaban, lo que representó un incremento del 25por ciento sobre el promedio anterior.
Esto no quiere decir que sea malo importar, lo malo está en que se estimule esa conducta incrementando la liquidez en la economía.
En la entrega anterior decíamos que en dolarización el ajuste en momentos de crisis viene por el lado de la oferta. En este escenario, el Gobierno ha decidido ajustar las cantidades de manera administrativa restringiendo las importaciones. Pero no se ha tomado en cuenta que la dolarización impone un límite a la expansión del gasto público, ya que no se pueden monetizar los déficits al no poder emitir moneda; y el endeudamiento público tiene límites legales y de fuentes.
Además, la reducción de la producción, y la restricción de las importaciones disminuirán las recaudaciones de tributos, lo que pondrá otro límite al gasto. La disminución al subsidio a los combustibles en parte atenuará la disminución de ingresos.
Ante esta realidad, el gasto público de hecho deberá reducirse, lo que a su vez se va a reflejar en la producción y las importaciones. Esta es una de las ventajas de las camisas de fuerza como la dolarización, en el sentido de que no se puede financiar el gasto vía emisión, ya que el país, al no contar con una política monetaria autónoma, no puede emitir moneda.
Pero la desventaja radica en que si los mercados no son lo suficientemente flexibles para provocar la recuperación, el estancamiento de la oferta por varios períodos se torna insostenible socialmente tal como sucedió en la Argentina, en donde finalmente la presión social acabó con la convertibilidad.

0 comentarios