CRISIS EN EE UU POR LA EXPANSION INMOBILIARIA
UNA DER LAS RAZONES DE LA CRISIS Financiera USA
En los últimos 10 años, el mundo desarrollado, especialmente Estados Unidos y una parte de los países de la Unión Europea, se ha beneficiado de una enorme revalorización de los activos inmobiliarios. Desde 1998 hasta finales de 2007, esos mundos han vivido con los éxitos de la riqueza generada por patrimonios que se habían multiplicado por cuatro y cinco veces su valor real.
Las casas y apartamentos se vendían como rosquillas; de un día para otro los anuncios de ventas de inmuebles desaparecían de las ventanas y porterías de los edificios y, claro está, no se adquirían solo para residencias principales, sino para segundas viviendas, y otras para su especulación. De esta forma, los beneficios en el sector financiero en Estados Unidos, a través de los HEDGE FUNDS (mercados de futuros y derivados), se incrementaron enormemente.
¿A qué se debió esta euforia financiera? Nada menos que a instrumentos financieros llamados en inglés: Collateralized Debt Obligations (CDO), activos titularizados y embalados para su comercialización, documentos bancarios que permanecen en la sombra, no aparecen en los balances, y por lo tanto, no están controlados. Estos documentos llamados SIV (Structured Investment Vehicles) han llegado a intermediar en Estados Unidos unos $1,2 millardos. Su funcionamiento era sencillo: con la flexibilización de la regulación de la política crediticia, los bancos participaron en el BOOM INMOBILIARIO, basándose en las bajas tasas de interés para préstamos a 20 y 30 años, y se dedicaron a ofrecer a sus clientes toda serie de préstamos sin mayores respaldos y con alicientes, para de allí desgranar sus comisiones, sus pagos a intermediarios, inclusión en las hipotecas de seguros innecesarios y clasificación de los prestamistas como subprimes (préstamos riesgosos). Los bancos de inversión y los hedge funds, vendían las hipotecas como títulos bursátiles (CDO) para disminuir el riesgo y obtener beneficios substanciales. Estos CDO se dividían y se revendían varias veces. Así, se dispersaba el riesgo bancario de las hipotecas basadas en la valoración exagerada de los activos inmobiliarios. En el año 2006, el volumen de los CDO llegó a los cerca de $29 billones.
Cuando las tasas de interés comenzaron a subir y clientes de escasos recursos no pudieron pagar sus hipoteca, todo el andamiaje comenzó a desmoronarse como un castillo de naipes.
En consecuencia, bancos del tamaño del Citigroup, UBS, Credit Suisse y otros anunciaron pérdidas que alcanzarían los $400 000 millones de dólares. Y parece ser que las pérdidas en total podrían alcanzar los 700 millardos de euros.
Según el periódico El País de Madrid de 27 de marzo, en España la venta de pisos ha descendido un 27%, y en algunas comunidades el 40%, y las hipotecas han descendido un 25%.
En definitiva, parece ser que este auge financiero de los últimos años ha sido sencillamente ficticio y está acarreando una crisis económica extendida al mundo entero.
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